En el fútbol, perder una final no siempre es solo perder. A veces, es fallar en una misión, romper una promesa histórica o traicionar un destino que parecía escrito. En 2023, Boca Juniors no solo perdió la final de la Copa Libertadores: perdió otra oportunidad de alcanzar la Séptima, un número que los medios habían transformado en símbolo, obsesión y condena.
Este es el caso de Boca Juniors y la eterna obsesión por la Séptima Libertadores:
Cuando un número se convierte en destino: el mito de la Séptima
La “Séptima” dejó de ser una copa pendiente y pasó a ser un relato histórico inconcluso. Desde 2007, cada participación internacional de Boca fue narrada bajo una misma lógica:
- “La copa que falta”
- “La deuda pendiente”
- “El último escalón de la gloria”
Los medios transformaron un objetivo deportivo en un destino obligatorio. Boca ya no competía por ganar una Libertadores, sino por salvar su historia.
Así, cada año sin la Séptima no era solo una eliminación: era un capítulo más del fracaso narrado.
Señales, presagios y superstición: cuando el relato roza la maldición
Durante la Libertadores 2023, el discurso mediático comenzó a apoyarse en elementos simbólicos:
- Boca avanzando con empates y penales (como en anteriores ediciones)
- El azar como protagonista
- La idea de “algo místico” empujando al equipo
Antes de la final, muchos relatos hablaban de:
- “La copa que se gana sufriendo”
- “El camino del destino”
- “La Séptima se busca, no se juega”
Estos discursos mediáticos se indujeron en la mente de los hinchas, lo que hizo que comiencen a pensar en la séptima en todo momento y verlo en todo lugar que recorría. En este TikTok podemos ver como ESPN Argentina (medio partidario del equipo argentino) a partir de dinámicas como esta u otras masificaran la idea de que la séptima se acercaba
Cuando Boca perdió ante Fluminense, ese mismo discurso se revirtió: lo que antes era épica, pasó a ser maldición.
El fútbol dejó de analizarse desde el juego y pasó a explicarse desde señales narrativas.
El Maracaná como escenario trágico: la derrota perfecta para el relato
Los medios aman los escenarios simbólicos, y la final de 2023 lo tenía todo:
- Estadio mítico
- Rival brasileño
- Partido cerrado
- Gol decisivo en tiempo extra
La derrota no fue solo deportiva. Fue cinematográfica.
Del equipo al símbolo: cómo el fracaso deja de ser futbolístico
Después de la final, Boca dejó de ser un club que perdió una copa y pasó a ser:
- El equipo que “no puede ganar la Séptima”
- El club atrapado en su pasado
- El gigante que ya no asusta en finales
Este es uno de los efectos más fuertes del storytelling deportivo: el fracaso se fija como identidad, no como momento.
Cada nueva participación internacional de Boca ya no se analiza desde cero. Se analiza desde la carga del relato previo.
De esta manera después de 3 finales perdidas posterior a la sexta. Tanto los medios como la hinchada supieron hacer una reflexión que el trayecto hacia la séptima lleva mucho más que mística, se necesita de mucho trabajo y estructura institucional que definitivamente le ha faltado al equipo.
¿Quieres saber más del tema? Revisa este video del creador Sant James SanN, en el cual hace una reflexión crítica que refleja el pensamiento actual de los hinchas de Boca Juniors:
Revisa mi última publicación sobre Storytelling: Cómo los medios crean el mito del “equipo copero” en clubes
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